Los primeros cinco años en la vida de un niño son una etapa crítica de desarrollo físico, emocional, social y cognoscitivo. Durante esta etapa, los niños desarrollan las destrezas del lenguaje, el razonamiento, las aptitudes emocionales y sociales que van a necesitar por el resto de sus vidas. Los niños llegan al mundo con muchas necesidades para poder crecer: amor, nutrición, seguridad social y emotiva, y estimulación de las destrezas importantes que los prepararán para el éxito escolar. Los niños también llegan al mundo con una gran capacidad para aprender.
Las investigaciones científicas demuestran claramente que los niños son mucho más aptos a tener éxito en el aprendizaje cuando sus familias los apoyan activamente. Las familias que involucran a sus niños en las actividades que les permiten hablar, explorar, experimentar y soñar, les demuestran que el aprendizaje no es sólo placentero sino también importante. Estas familias motivan a sus hijos a disfrutar el aprendizaje y a querer aprender más. Los preparan para tener éxito en la escuela y en la vida.
Existe una fuerte relación entre el desarrollo que un niño logra temprano en su vida y el nivel de éxito que tendrá más tarde en la vida. Cuando a los niños pequeños se les ofrece un ambiente rico en lenguaje e interacciones literarias, lleno de oportunidades para escuchar y hacer uso constante del lenguaje, ellos comienzan a adquirir los fundamentos esenciales para poder aprender a leer. Un niño que entra a la escuela sin estas destrezas corre el grave riesgo de comenzar atrasado y de seguirse atrasando en su aprendizaje.
Los investigadores científicos que estudian cómo funciona el cerebro han demostrado que los niños aprenden mucho más temprano - y mucho más - de lo que antes pensábamos fuera posible. Es deber de los padres apoyarlos en su aprendizaje y ayudarlos a crecer física, emocional y mentalmente sanos.
martes, 3 de agosto de 2010
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