martes, 8 de junio de 2010

¿Qué hay que hacer para que toda la familia duerma bien?

De vez en cuando se puede alterar la rutina y dormir todos juntos, sea porque el pequeño esta enfermo o tuvo un mal día o simplemente porque nos guste ver una película todos juntos, él entiende que es una excepción.

Pero en mitad de la noche debemos llevar al pequeño a su cama, cuando estaba calentito al lado nuestro.

¿Por qué es tan importante que cada uno duerma en su cama?

Simplemente porque la manera de dormir es parte de la educación que les estamos dando. Debemos lograr que duerman bien, de la misma manera que nos ocupamos de que se alimenten bien. Dormir tranquilos en su cama, luego de que les hayamos cantado o contado un cuento y que no se levanten durante la noche, es lo mismo que darles una dieta saludable.

Pero lleva tiempo que duerman solitos, como también lleva su tiempo que coman verduras.

Es recomendable que los padres actúen según lo que consideren que es correcto. Por ejemplo, en muchas sociedades de oriente el bebé duerme con los padres porque se considera que son ajenos a la familia y que deben integrarse a ella. En cambio, en occidente el bebé es parte de la familia desde el momento que está en la panza de la madre y lo educamos para que pueda salir al mundo.

Si les permitimos dormir con nosotros por algún motivo especial y les aclaramos que es una excepción, no hay ningún problema. Pero estamos cometiendo un error si lo hacemos por impotencia o comodidad. Asimismo, podemos estar ocultando otros motivos que a simple vista no vemos, desde algún temor con respecto al pequeño, hasta evitar el sexo con la pareja (una mejor excusa que el dolor de cabeza).

Para los chicos la cama de papá y mamá es inmensa, distinta a la suya y con un atractivo que no se puede resistir. Allí duerme la mamá con la que todavía, a esta edad, los lazos son muy fuertes. También ahí es donde duerme el padre y él sabe que esa cama tan grande es el espacio de la relación entre sus padres que lo excluye a él. No es una labor de un día, tienen que aceptarlo y respetarlo.

Además de que se pueden hacer excepciones, si el pequeño sabe cual es su lugar pero por momentos quiere dormir con los padres no hay de que preocuparse. Una cama tan grande también sirve para compartir momentos todos juntos viendo videos, desayunando y alguna que otra vez, por qué no, durmiendo, si el niño está enfermo o ha ocurrido una desgracia familiar.

¿Qué hay que hacer para que toda la familia duerma bien?

Irse a dormir es una separación, por lo tanto, es una despedida hasta la mañana siguiente. Para dormir solito, el pequeño debe estar preparado y para ello está el día.

Si le permitimos jugar solito a ratos en el cuarto mientras nosotros estamos haciendo otras cosas en otra parte de la casa, si podemos brindarles seguridad sin estar pegados a él, también se va a sentir seguro durmiendo solo en su cama mientras los padres disfrutan de la suya y no dependerá de ellos para dormir tranquilo.

Debemos tratar de que para el pequeño su cuarto sea acogedor y confortable, el lugar de la casa donde están sus pertenencias, donde pasa buenos ratos solo y con nosotros. Todo eso ayudara mucho a que duerma mejor.

Si a pesar de estos consejos, el niño sigue despertándose a la noche para colarse en nuestra cama, lo mejor es acompañarlos de vuelta a la suya con palabras de cariño, sin gritos ni reproches.

No es bueno dormir con los padres

Para los niños es una maravilla dormir con sus papás. Pero si ese hábito se convierte en una rutina, puede haber consecuencias no muy agradables. Dormir en la cama de los padres generalmente está contraindicado. Es necesario enseñar a los niños nociones de privacidad desde la más temprana edad. Cuando es todavía un bebé se puede hacer algunas concesiones, pero a partir de los 3 años de edad, dormir con los padres, puede hacer con que el niño o la niña no desarrolle su individualidad ni la seguridad en sí mismo. Se puede convertirse en un niño dependiente, e inseguro.

¿Puedo dormir aquí?

Muchos niños sufren por la noche, con los miedos a la oscuridad, a los imaginables "monstruos", etc. El niño debe aprender a superar sus miedos, con la ayuda de sus padres. Y esta ayuda consiste en hacer con que el niño se enfrente y no huya de la situación. Hay que tener mucha paciencia, pero también mucha firmeza y persistencia. Todo es una cuestión de tiempo. Cuando el niño tenga miedo es preferible que te quedes un rato en su cama para tranquilizarlo que llevarlo a la cama de los papás.

Dormir en su habitación, para ellos, es estar "lejos" de papá y de mamá. Es separarse de ellos.

La hora de dormir es entendida por ellos como la hora de separarse de los padres, de sus hermanos, de sus juguetes, y de todo lo que podría estar haciendo. Esta es la razón por la que la mayoría de los niños se vaya a la cama siempre protestando. Por eso, como cualquier otra necesidad, el dormir solo también se aprende. Lo ideal es que entre los tres y los seis meses de edad el niño ya esté durmiendo solo o con sus hermanos. Para los niños eso significa dar un paso a la autonomía; para los padres es recuperar intimidad. Superada esta primera etapa, podrá aparecer otras. Por ejemplo: cuando el niño ya consigue salir de la cuna y camina. Esta otra etapa suele aparecer entre los 12 y los 18 meses de edad. Luego, la conocida ansiedad de separación irá decreciendo poco a poco a los tres años de edad. Y a los cuatro años empezarán a aceptar la separación parcial de sus padres porque a esta edad ya van al colegio, y van a jugar a la casa de amiguitos.

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